Borja J. Maté
Borja J. Maté, retrato en blanco y negro, mirada desviada de cámara

Antes de Sistema CLAVE

La vida que todos aplaudían, menos yo.

Durante veinte años cumplí cada objetivo que me pusieron delante.

Ninguno era mío, y acabé pagándolo caro.

Los primeros quince los pasé en gestión de activos financieros para fondos de inversión, en el norte de España. Procesos delicados, con mucho en juego para todas las partes. Se me daba bien. Tan bien que ascendí a delegado territorial de operaciones, cinco años coordinando departamentos internos y colaboradores externos. Quería ser importante dentro de ese mundo.

Y entonces la empresa perdió a sus clientes más importantes en muy poco tiempo. Hubo un recorte masivo de plantilla. Yo fui una de las salidas.

Con la indemnización negocié también un proceso de coaching de recolocación. Ahí recordé algo aparcado desde años atrás: en una formación anterior, mostré mi disconformidad con cómo estaba planteada la sesión. No me quedé callado. El formador le dio feedback a su superior, y le trasladó también el mío. Ese superior me llamó personalmente. Hablamos más de una hora. Al final de esa conversación me dijo algo que no esperaba: que veía en mí algo que encajaba en el mundo del desarrollo de personas.

Me formé como coach mientras volvía a trabajar, unos meses en un puesto similar pero de alcance aún mayor. Necesitaba seguridad, así que elegí las dos cosas a la vez. Cada objetivo cumplido traía uno mayor. El trabajo fue ocupando el espacio de todo lo demás, incluida la formación que decía importarme. Un fallecimiento cercano hizo el resto.

“Mi cuerpo puso el límite que yo no me atrevía a poner.” Cogí la baja.

Durante esa baja no analicé lo que me había pasado. Analicé el patrón: cada una de esas decisiones la había tomado desde un guion que nunca escribí yo, el de cómo se supone que es una carrera correcta.

Ese guion, no la empresa, era el verdadero problema.

Toda mi carrera la había construido sobre dos necesidades: seguridad e importancia. Cumplir objetivos. No quedarme sin ingresos. No dar un paso en falso. Ese era el precio de sentirme a salvo. Nunca eran mías esas prioridades. Eran el camino que nos dicen que toca recorrer.

Usé la baja para terminar mi certificación ICF y comprometerme del todo con este camino.

De vuelta a cero

El ICF me dio una base sólida. Pero pronto sentí el límite.

La profundidad real la encontré en la programación neurolingüística: me permite trabajar capas del cliente a las que el coaching por sí solo no llega. Lo vi con claridad en un seminario de Tony Robbins, y busqué una escuela que enseñara PNL con ese mismo nivel de intervención. La encontré en Estados Unidos, en el equipo de Fabián Tejada. Ahí me certifiqué en programación neurolingüística, Time Line Therapy, hipnosis ericksoniana y coaching con PNL.

Hoy tengo doble certificación de coach: ICF y PNL. El ICF trabaja el nivel cognitivo, el entendimiento. La PNL trabaja el nivel emocional y físico, donde el cambio se instala de verdad y deja de ser una idea.

Borja J. Maté con Tony Robbins

Con Tony Robbins llevo años de formación intensiva y coaching personalizado con su equipo — una relación que sigue activa cada año.

Borja J. Maté con Fabián Tejada

Viajé a Estados Unidos para certificarme presencialmente en Programación Neurolingüística con Fabián Tejada — fundador de AHPNL, formado directamente por Richard Bandler y Tad James. Con él obtuve certificación en cuatro áreas: PNL, Time Line Therapy™, Hipnosis y Coaching con PNL.

Sigo formándome con el mismo criterio. Eventos, formaciones, procesos y seminarios con los equipos de Tony Robbins y con el propio Tony. Y en 2027 vuelvo a Estados Unidos para el máster en PNL con Fabián Tejada.

El Sistema CLAVE es la suma de ese recorrido, no el resultado de un solo golpe de suerte. El ICF me dio la escucha y la estructura. La PNL me dio la profundidad y la velocidad. Time Line Therapy me dio acceso al origen del patrón, no solo a su síntoma. Cada pieza cubre un ángulo que las demás no alcanzan, y esa combinación no suele verse en un mismo proceso de coaching.

Borja J. Maté, plano medio, fondo negro

No trabajo para que encuentres tu próximo puesto. Trabajo para que decidas desde un criterio que sea tuyo, no el que el entorno y la sociedad te impusieron.

Antes de que tu cuerpo tenga que decidir por ti, como tuvo que hacerlo por mí.

Si te has visto en algo de esto, hablémoslo.

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Borja J. Maté